Almeria B 1-3 R. Murcia
Lo que son las cosas. Final feliz en un partido en el que el Murcia salió
en punto muerto, con un juego indolente, como si no se jugara nada. Apenas sin
pulso, al equipo grana le dio para tener el balón en los dos primeros minutos
de juego, hasta que en el primer ataque almeriense la banda izquierda grana
hizo agua y el Almería B, un rival que apenas ha ganado tres partidos de Liga y
está metido en el fondo de la tabla, se puso por delante.
Parecía que de nada había servido toda una semana cargada de mensajes de
autocrítica, de palabras de ánimo hacia los jugadores y de muestras continuas
de solidaridad por parte de los aficionados. El escenario era el peor posible y
todo parecía encaminado hacia el desastre total. Los defectos eran los mismos
de siempre y también las sensaciones de un equipo cuya calidad apareció a
cuentagotas. Hasta que después del descanso el Murcia cambió radicalmente.
Además llevó a cabo tres cosas que no supo hacer durante los últimos meses:
fue capaz de igualar un marcador en contra, sacó el carácter y la precisión en
el momento más importante del choque para hacer el 1-2 y supo sentenciar el
encuentro cuando más cerca parecía el empate. Además, supo tirar de oficio en
el tramo final, algo que no hizo en partidos más gordos como el del derbi ante
el Cartagena. No es que la victoria ante el Almería B haya disipado todas las
dudas y haya curado definitivamente al enfermo, pero al menos le permite volver
a mirar para arriba, ganar una buena dosis de autoestima y poder hacer frente a
una semana tranquila, en la que el entrenador no estará en la cuerda floja y en
la que se conocerá el nombre del nuevo director deportivo.
Una decisión vital para el devenir de esta campaña, ya que el elegido
tendrá que empatizar con un vestuario castigado por los impagos y la presión de
tener que situar al equipo grana, sí o sí, en la parte alta de la tabla. El
nuevo director deportivo grana tendrá que reestructurar una plantilla cara, con
un coste inasumible para un club que está peleando por sobrevivir con una deuda
millonaria y que, eso sí, con buenos resultados debe ser más atractivo para los
inversores. Después de la exitosa campaña de abonados y el despertar de la
sociedad murciana con el club más antiguo de la Región, solo faltaba que la
pelota entrase, y eso ocurrió este domingo en Almería, en un partido que no
pasará a la historia, pero que puede suponer un punto de inflexión para el Murcia.
El choque arrancó de la peor manera posible para los murcianos. Tras dos
minutos de dominio infructuoso de los granas, llegó el primer desliz defensivo
del Real Murcia por la banda izquierda. Javi Moreno se fue de Forniés con
facilidad y llegó a la línea de fondo para centrar al área donde Toril, con el
consentimiento de los centrales granas, remató a placer. El equipo grana pagó
la falta de intensidad y eso le castigó.
El Murcia estaba espeso, con un fútbol demasiado horizontal, sin veneno.
Toril volvió a rematar desviado pero al menos mostraba olfato goleador. Hasta
que llegó el primer ataque grana con un centro de Forniés que Dani Aquino
remató con contundencia. Y tres minutos tarde Aquino se aprovechó de la
ingenuidad de Urri para robarle el balón y, tras acomodarse el esférico,
fusilar la portería del Almería B. El gol del delantero murciano, el quinto,
servía para despertar a un Real Murcia que parecía no tener urgencias.
Después del empate el Murcia volvió a tener otra gran ocasión con otro
disparo de Aquino que se estrelló en el larguero y que acabó con gol anulado a
Chumbi, que había aprovechado el rechace para marcar en una posición dudosa.
Pero de ahí al descanso apenas pasó nada.
En la segunda mitad el Murcia salió más vivo, con un Forniés más
participativo y volcado al ataque. Josema, desaparecido en la primera parte,
tuvo una buena oportunidad a centro de Jesús Alfaro. El equipo grana imprimió
más carácter a su fútbol y comenzó a asediar la meta de Batalla. Además, el
filial rojiblanco no se acercaba ni de lejos a Mackay.
Hasta que apareció Josema, que va creciendo a pasos agigantados. Un centro
milimétrico fue rematado con contundencia por Aquino, que puso el 1-2 en el
marcador. Y a pesar del miedo a perder de los granas y de las dos grandes
ocasiones que generó el Almería B, el Murcia sentenció el choque en otra buena
jugada de Josema, que no fue tan clave como Aquino, pero se echó el equipo a la
espalda. Es lo que deberían hacer siempre otros jugadores más expertos y con más
galones.
Almería B: Albert Batalla, Navas, Javi Pérez, Igor
Engonga, Urri, Mario Abenza, Sergio Pérez (Lin, min. 74), Youness (Darío Guti,
min. 66), Alberto Toril, Miguel Guirao (Ranera, min. 45) y Javi Moreno.
Real Murcia: Ian Mackay, José Ruiz, Armando, Charlie
Dean, Forniés, Sergi Maestre, Álex Corredera, Josema, Dani Aquino (Miñano, in.
88), Jesús Alfaro (Julio Delgado, min. 68) y Chumbi (Manel, min. 65).
GOLES: 1-0, min. 2, Toril.
1-1, min. 16, Dani Aquino. 1-2, min. 67, Dani Aquino. 1-3, min. 86, Julio
Delgado.
ÁRBITRO: Sergio Escriche
Guzmán (Comité valenciano). Auxiliado en las bandas por Melia García y Carballa
Miñana. Mostró tarjeta amarilla a Alberto Toril, Ranera, Sergio Pérez, Javi
Pérez, Armando y José Ruiz.
INCIDENCIAS: Estadio de los
Juegos Mediterráneos de Almería. Césped en perfecto estado. 521 espectadores en
las gradas, de los que más de 200 eran llegados desde Murcia. En representación
del Real Murcia viajaron hasta Almería el presidente Txema Almela y el
vicepresidente grana Gabriel Torregrosa.
Victoria del Murcia en
Almeria ante el filial almeriense y que así rompe su racha negativa de
resultados. El extremo, Jesús Alfaro,
jugó de titular y estuvo muy activo por su banda.