lunes, 11 de junio de 2018

PLAY OFF DE ASCENSO A 1ª DIVISION. 1ª ELIMINATORIA. VUELTA.


R. Zaragoza 1-2 Numancia
Inexplicable con palabras. Difícil de asumir. El Real Zaragoza cayó eliminado ante el Numancia y no jugará la final por el ascenso a Primera División. Perdió 1-2 ante los sorianos en un partido donde debió ganar por goleada tras una concatenación de oportunidades cristalinas de gol falladas ante el marco castellano. Para que todo fuera más doloroso aún, el tanto decisivo de los visitantes llegó en el último minuto, cuando la prórroga estaba ya asumida por todos. Y lo marcó un exzaragocista, Diamanka. Fue una tarde horrible para el zaragocismo.
La primera parte fue un claro paradigma de lo que es el fútbol de promoción. Nervios, tensión de 360 voltios sobre el césped. Real Zaragoza y Numancia atenazados por la responsabilidad, por saber que uno de los dos se iba de vacaciones al término de la tarde. Los sorianos, con el timón del balón desde el inicio, pues el 1-1 de la ida en Los Pajaritos les obligaba a marcar en La Romareda para tener opciones de pasar a la final. Los aragoneses, con el escudo protector del gol de Zapater en campo castellano, sabedores de que el 0-0 corría a su favor. Fue un periodo denso, sin fútbol combinativo por parte zaragocista y con mayor iniciativa del Numancia, que tocó más y mejor la pelota en la línea de tres cuartos.
El resumen de este feo tramo, repleto de contactos, de faltas, de presión en las marcas por parte soriana sobre la salida de atrás del Zaragoza, es corto. Nacho, extremo visitante que tuvo que sustituir nada más empezar el partido a Medina (minuto 7) por lesión, disparó al poste en el minuto 30 y puso el nudo en la garganta de la febril afición blanquilla, que llenó el estadio como hacía tres años que no sucedía. En el 42, Higinio cabeceó en el área pequeña un centro de Markel Etxebarría y el balón se marchó fuera rozando la escuadra con Cristian Álvarez ya vencido. Fueron las dos oportunidades rojillas que pudieron voltear el sentido de la eliminatoria. En el otro área, lo más venenoso que generó el Zaragoza llegó en el 45, ya cuando el descanso estaba próximo. Zapater cabeceó en carrera un centro de Toquero pero, con todo a favor, el remate se le fue al centro de la portería, a las manos de Aitor Fernández, que detuvo bien.
Entremedias, escarceos de unos y otros. Amagos de llegadas, acciones inconclusas. Una penetración de Borja Iglesias en el minuto 19, tras un pase de Papunashvili, que el gallego prefirió continuar con otro pase a Toquero en vez de rematar él, cosa que pedía la jugada ya en el área. Carlos Gutiérrez se interpuso casi bajo palos para desviar a córner y evitar el 1-0. O una falta lejana, desde 30 metros, que Grippo lanzó con potencia pero demasiado alto. Nada más. Escasa producción ofensiva para lo que se ha visto en La Romareda en la segunda vuelta de la liga. Y es que los ‘play off’ son otro mundo. El de la histeria. El de la personalidad transformada de futbolistas generalmente desacostumbrados a tanta exigencia.
El Zaragoza jugó con el marcador y con el reloj. Una apuesta legítima, ganada en Soria 72 horas antes, pero que tenía sus riesgos serios. Un gol numantino podía derivar en un mal mayor. Por su parte, el Numancia afrontó el partido con el rol del no favorito, del que tiene su año bien cumplido y busca el premio gordo en la lotería. Nada que perder tenían los de Arrasate en La Romareda y se mostraron descarados, con la lección bien aprendida. Eguaras no vio el balón nunca en condiciones. Los puntas, Iglesias y Toquero, apenas participaron del juego. Febas y Papunashvili fueron marcados a fuego, sobre todo por el aguerrido Escassi, que tuvo que ser amonestado al final para frenar sus ímpetus.
Los laterales, esta vez Benito y Lasure, subían poco la banda y sin suministro potable hacia sus ubicaciones. El Zaragoza fue un equipo tenso, atrapado por la electricidad de un día de tal pelaje. Y el Numancia apostó por generar dudas en los locales, por estar bien posicionado en lo suyo, por llegar al final del duelo con posibilidades de dar la campanada. El descanso marcó una frontera que requería de órdenes claras y novedosas en ambos vestuarios, sobre todo en el que comanda Natxo González.
En la primera jugada del segundo tiempo, bajo el aguacero, Zapater (de nuevo) tuvo el 1-0 en sus botas. Borja Iglesias filtró un balón de oro y lo dejó solo ante el portero. El ejeano pensó, disparó cruzado, pero el remate se le fue por centímetros fuera, rozando el palo derecho. Una pena. Era un momento clave para haber marcado el camino del éxito desde el mismo inicio de la reanudación. Al menos, pareció que algo había cambiado y que el Zaragoza ya no estaba tan atado mentalmente en este partido a cara o cruz. En el 52, en plena efervescencia, Toquero no llegó por milímetros a remachar un centro raso de Borja Iglesias a bocajarro. Otro gol que se fue al limbo por un pequeño matiz.
El equipo aragonés había salido lanzado. Había hecho buen efecto la conversación en la caseta. Y Papunashvili, en el 55, volvió a fallar lo infallable en una eliminatoria de este calibre. Se quedó solo, mano a mano, ante Aitor Fernández. Borja Iglesias le había dejado otro balón de oro, a placer. Pero el georgiano eligió mal y su culminación rasa la sacó a córner el guardamenta soriano con la punta del pie. Demasiados fallos claros, nítidos de gol, que dejaban vivo al Numancia de manera demasiado fácil. Ahí se debió apuntillar esta semifinal. Eran los instantes decisivos que el Zaragoza estaba dejando pasar peligrosamente. Se cruzaban los dedos bajo las butacas de La Romareda.
Y es que no se quedó la serie ahí. En el 60 hubo doble marro ante el portal numantino. Primero, Borja Iglesias, mano a mano otra vez ante Aitor, remató sobre su cuerpo. La pelota le llegó a Papunashvili que, a placer, chutó fuera cuando el gol se cantaba en las gradas. Y en el 62, cuando aún se pellizcaba todo el mundo por semejante cadena de pifias ante el arquero numantino, de nuevo Borja Iglesias desaprovechó otro gol hecho. Regateó en el pico del área al portero y, algo escorado, disparó a puerta desguarnecida… pero fuera, lamiendo de nuevo el poste derecho. Era una barbaridad lo que había fallado el Real Zaragoza en este breve espacio de tiempo. Una goleada tiró a la basura.
Y, claro, el fútbol es un arma que carga el diablo. Un deporte canalla con los que no saben sacar provecho de sus virtudes. El Numancia llegó por primera vez en el 63 con cierto criterio al área zaragozana e Íñigo Pérez, desde la corona, sacó un disparo colocado que entró en la red de Cristian Álvarez a media altura cerca del poste izquierdo. El varapalo estaba servido. Parecía mentira. Era una pesadilla de imposible explicación cabal. El Numancia, a 27 minutos para el final, estaba clasificado y el torbellino zaragocista, por ende, eliminado. Tocaba apelar a la épica. Las cosas de la promoción.
El partido se volvió loco. Borja Iglesias falló un remate de cabeza claro en el minuto 70 a centro de Lasure. No dobló el cuello como era menester. El Numancia replicó con otro testarazo, de Guillermo, que paró en la raya Cristian Álvarez con muchos apuros. En la siguiente acción, Pombo, que había relevado a Toquero, lanzó en el área un derechazo que rechazó Aitor para que la pelota le cayera a Papunashvili, que no logró enlazar otro remate a escasos tres metros del gol. La grada animaba incesante. Había que salvar el mal como fuera. El equipo tiro de casta más que de cabeza. No se podía hacer más en tales circunstancias. Y el reloj corría a toda velocidad.
A falta de 11 minutos, en el 79, llegó el flotador a manos zaragocistas. Mikel González, el defensa central, empató y logró el 1-1 para disolver el peligro de muerte inminente. Borja Iglesias voleó en el área un centro largo, el balón superó por arriba a Aitor Fernández, que aún intentó evitar el tanto en la misma línea… pero Mikel la empujó dentro para desatar la alegría entre la congoja. La prórroga estaba servida salvo que alguno de los dos equipos marcase en los estertores del duelo.
El calvario zaragocista no se había acabado. Los duendes del fútbol querían que los aragoneses no tuvieran opciones de subir a Primera. Y en el 90, cuando ya no había capacidad de reacción, el exzaragocista Diamanka mató a su antiguo equipo. El senegalés cabeceó un centro al área, picado, y batió a Cristian Álvarez irremediablemente. La catástrofe había tomado cuerpo en La Romareda. Se consumó una eliminación increíble. Terrible. Dolorosa al máximo visto el devenir del segundo tiempo. Un sofocón repleto de lágrimas. El Numancia se lo ganó a pulso. Tuvo fortuna y acierto a partes iguales. El Real Zaragoza jugó mal la primera mitad pero, en la segunda, se hizo acreedor a una goleada a su favor. Un chandrío para la historia. Habrá una sexta temporada en Segunda División. El equipo aragonés se ha quedado en la orilla. Se acabó la temporada.
Ficha Técnica
Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Benito, Grippo, Mikel González, Lasure; Eguaras, Zapater, Febas (Buff, 83), Papunashvili; Toquero (Pombo, 62) y Borja Iglesias.
CD Numancia: Aitor Fernández; Markel Etxebarría, Elguezábal, Carlos Gutiérrez, Saúl; Escassi, Íñigo Pérez, Diamanka; Medina (Nacho, 7), Marc Mateu (Pere Milla, 81); e Higinio (Guillermo, 60).
Árbitro: Cordero Vega (Comité Cántabro). Amonestó a Escassi (37), Elguezábal (40), Mikel González (72), Zapater (82) y Grippo (91).
Goles: 0-1, min. 63: Íñigo Pérez. 1-1, min. 79: Mikel González. 1-2, min. 90: Diamanka.
Incidencias: Tarde nublada en Zaragoza, con amenaza de tormenta, y 24 grados. Llovió desde el descanso. El césped de La Romareda presentó un buen aspecto. En los graderíos, lleno absoluto, más de 34.500 espectadores.

Cruel eliminatoria de los maños en casa ante el Numancia donde pudo golear y al final ganaron los numantinos que jugaran la eliminatoria final de ascenso. El extremo onubense, Jesús Alfaro, tuvo que ver el partido desde la grada.

viernes, 8 de junio de 2018

PLAY OFF DE ASCENSO A 1ª DIVISION. 1ª ELIMINATORIA. IDA


Numancia 1-1 R. Zaragoza

Dos goles tempraneros, de Zapater y Guillermo, acabaron dando forma a un largo partido entre Numancia y Real Zaragoza en la ida de las semifinales de la promoción de ascenso a Primera División. Fueron la sustancia en el marcador, pero lo más decisivo para que éste no se moviese más fue un claro penalti cometido por el defensor numantino Carlos Gutiérrez sobre Papunashvili antes del descanso que el árbitro, el vasco Gorostegui Fernández, no consideró oportuno señalar pese a su nitidez e, incluso, interpretó erróneamente que el georgiano fingió en esa jugada crucial para el desarrollo del choque.
El partido comenzó efervescente a más no poder. Como una botella de cava agitada a la que le salta el corcho de improviso. En el minuto 4, Zapater hizo el 0-1, un golazo de falta directa por la escuadra, marca de la casa, que ponía al Real Zaragoza por delante en un abrir y cerrar de ojos. Pero apenas un minuto después, sin haber asimilado nadie esta relevante circunstancia del gol aragonés, Guillermo lograba el 1-1 en un afortunado rechazo del palo a disparo de Medina, que le ganó la espalda a LasureVerdasca en un balón que nunca debió haber llegado tan profundo nada más sacarse de centro. Fue el inicio eléctrico que define la habitual locura y descontrol de los partidos de promoción de ascenso.
Pero, a partir de ahí, tras ese fulgurante ir y venir de ambos equipos, pareció como si se firmase una tregua tácita. El cuadro zaragocista apostó por el fútbol control. Por tener la pelota más que buscar las diagonales o los pases hacia el área. Y el Numancia se sentía cómodo pertrechado atrás y saliendo como gacelas cuando lograban robar la pelota a los blanquillos tras decenas de controles en zona de nadie. Así se alcanzó el minuto 20, sin que las áreas fuesen pisadas con criterio. Se percibía tensión en muchos jugadores, de ambos bandos. Nervios propios de la cita. El gusanillo en el estómago que atenaza los movimientos normales de cada día ordinario.
En el 21, ese calma tensa la rompió el Numancia, con un pase de Pere Milla al área pequeña que el ratonero Medina no llegó a rematar a bocajarro por centímetros. Replicó enseguida el Zaragoza, para dar muestras de que también tenía cuchillos afilados en vanguardia. Fue Papunashvili el que acabó una contra lanzada por Eguaras sobre Borja Iglesias, pero el remate de rosca del georgiano se marchó alto por poco en el minuto 26.
Los dos equipos intentaban manejar los tiempos, llevar el timón a su albedrío, pero sin llegar a rematar ninguna de sus iniciativas. El Zaragoza abusaba del pase largo sobre un activo Borja Iglesias, que volvió loco a Carlos Gutiérrez, amonestado desde pronto. Pombo filtraba de espaldas buenas pelotas, pero faltaba afinación en el momento culminante. Eguaras estaba guadianesco; y Zapater y Ros subían balones más con corazón que con eficacia. El Numancia probó de nuevo a Cristian Álvarez de forma esporádica, en el 35, con una falta muy lejana que lanzó Íñigo Pérez (al menos 30 metros de distancia) que atrapó bien el argentino con el peligro que tuvo siempre el suelo mojado por la fuerte lluvia caída desde una hora y media antes del partido.
Y en el 40 llegó la jugada clave, quizá de todo este cruce entre el Numancia y el Real Zaragoza. Vayan ustedes a saber. Un penalti como una catedral sobre Papunashvili, zancadilleado claramente por Carlos Gutiérrez en una incursión con márchamo de gol en el área del internacional por Georgia. Era, además, la segunda amarilla para el central local. Pero Gorostegui Fernández, blandito e impersonal en un partido tan rusiente, dijo verlo al revés. Amonestó a Papu por supuesto piscinazo y sancionó lo que él consideró fingimiento. Craso error al que nadie entre los protagonistas del Zaragoza daba crédito en ese instante. Ya dos minutos antes no había querido ver un agarrón continuado de Markel Etxebarría a Grippo a la salida de un córner, que también era penalti.
Y así se llegó al descanso. Con más temores y precauciones que gestos de valentía en ambas escuadras. Y con un marcador que, pudiendo ser mucho mejor para el Zaragoza, tanto por haberse adelantado enseguida como por esa última y polémica acción del penalti no señalado, no era del todo malo en un sistema de competición de eliminatoria.
En el segundo tiempo, la primera ocasión de gol, triple en la misma jugada, la generó el Zaragoza en el minuto 49. Tras una penetración de Lasure, Papunashvili remató en el área provocando el rechazo de Aitor Fernández; Borja Iglesias no logró empalmar ni controlar en el punto de penalti con todo a favor; y Javi Ros, llegando de escoba al segundo palo, disparó sobre el cuerpo del portero local que envió el balón a córner. Para no perder la costumbre del duelo, el Numancia reaccionó enseguida y fue Medina, en el 51, quien culminó con un chut fuera en el área un pase atrás de Mateu en el área aragonesa. De nuevo, el formato del partido era de causa-efecto, de acción-reacción.
Natxo movió ficha a falta de media hora, introduciendo en juego a Febas en vez de Ros, en busca de mayor fluidez con el balón. Los efectos inmediatos fueron un intento de chilena fallido de Borja Iglesias en el 66 y un remate flojo de Pombo en el área que paró bien Aitor Fernández. El Numancia, que iba de capa caída, fue revitalizado por Arrasate con el ariete Higinio, que ocupó el puesto del goleador Guillermo. También saltó al campo Buff en vez de Papunashvili, amonestado y revolucionado, que corría serio peligro disciplinario vista la actitud casera de Gorostegui en diversas acciones discutibles. Y así se alcanzó el último cuarto de hora, con un ambiente de creciente nerviosismo en las gradas que se trasladó al césped.
El partido se alborotó, reinaron las faltas. Nadie fue capaz de domar la pelota. El técnico local provocó el revulsivo de la afición numantina con el tercer cambio, pues metió en danza a Julio Álvarez, el veterano mediapunta que no había jugado nada durante toda la temporada por culpa de una grave lesión. Buscaba una falta al borde del área y, de paso, enervar los ánimos de la afición soriana en pos del gol del triunfo. Lo primero no ocurrió y lo segundo, pese a que sí animó a Los Pajaritos de entrada, no surtió efecto positivo alguno para los rojillos. El Zaragoza, bien colocado atrás y con un Febas hiperactivo en sus minutos de refresco, importante tanto al corte como en las salidas al contragolpe, alcanzó el final del duelo con cierta comodidad.
La resolución de la eliminatoria queda pendiente, por lo tanto, de lo que suceda el sábado en La Romareda en el partido de vueltaEl empate, ese 1-1 donde el gol de Zapater es oro molido por su valor a domicilio, da una pequeña ventaja a los zaragocistas. Pero nada decisivo. Esto tendrá que resolverse en terreno aragonés en 72 horas.
Ficha Técnica
CD Numancia: Aitor Fernández; Markel Echeberría, Escassi, Carlos Gutiérrez, Saúl; Íñigo Pérez, Diamanka; Medina (Nieto, 73), Pere Milla (Julio Álvarez, 82) Marc Mateu; y Guillermo (Higinio. 70).
Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Delmás, Grippo, Verdasca, Lasure; Eguaras, Javi Ros (Febas, 61), Zapater, Papunashvili (Buff, 70); Pombo (Toquero, 86)y Borja Iglesias.
Árbitro: Gorostegui Fernández (Comité Vasco). Amonestó a Carlos Gutiérrez (27), Papunashvili (40), Pombo (34) y Zapater (80).
Goles: 0-1, min. 4: Zapater. 1-1, min. 5: Guillermo.
Incidencias: Noche lluviosa y fresca en Soria, con 13 grados. El césped de Los Pajaritos presentó un excelente estado. En los graderíos hubo un lleno casi total pero, con todas las localidades vendidas sobre un aforo total de 9.000 espectadores, no todas se ocuparon. Más de 500 zaragocistas asistieron al partido.

Empate en el partido de ida entre el Numancia y el Zaragoza que queda el segundo partido en casa con todo favorable para pasar a la eliminatoria definitiva. El extremo, Jesús Alfaro, no fue convocado.

miércoles, 6 de junio de 2018

CAMPEONATO DE LIGA 2ª DIVISION. JORNADA 42ª


Barça B 0-2 R. Zaragoza

El Real Zaragoza hizo sus deberes frente al Barça B y aprovechó la derrota del Sporting en Córdoba para quedarse la tercera posición. Jugarán la primera eliminatoria ante el Numancia. Los maños desperdiciaron dos penaltis, pero les valieron los goles de Vinícius y Aleix Febas para asegurarse jugar la vuelta de los 'playoffs' siempre en La Romareda.
Natxo González ya avisaba de rotaciones pensando en los 'playoffs' y cumplió. Hasta nueve cambios realizó respecto al último once que había vencido al Valladolid. Sólo Zapater y Javi Ros repitieron. El resto fueron novedades. De la portería a la delantera.
En la primera parte, el Barça B tuvo el control del partido y acumuló más ocasiones que los blanquillos. Se jugó con poca intensidad por parte de los dos equipos, aunque fueron los maños los que se fueron ganando al descanso.
A los dos minutos, Sarsanedas ya probó fortuna desde lejos. Poco después, se anulaba un gol a Zapater por un claro fuera de juego. Aleñá y Ruiz de Galarreta también estuvieron cerca de marcar, pero fue de nuevo Sarsanedas el que hizo lucirse a Ratón. Cardona tuvo que retirarse del campo a causa de una lesión muscular. Su lugar en el ataque lo ocupó Abel Ruiz.
A esas alturas, el Zaragoza ya sabía que el Sporting estaba perdiendo en Córdoba y que un gol le dejaba tercero. Y lo logró antes de que finalizara la primera parte. Ángel centró desde la izquierda, Toquero peleó el balón por alto y le acabó llegando a Vinícius. El brasileño envió a la red con una volea cruzada. Demasiado premio para los maños, pero que le valía para subir una posición más.
En el segundo acto, el Zaragoza salió algo mejor, aunque seguía estando impreciso en el pase. Una mano en el área de Tarín le ponía el partido más de cara a los aragoneses, pero Oliver Buff falló el penalti. Jokin Ezkieta sacó el guante y envió a córner. Aleñá, el mejor del Barça B, pidió el cambio en la siguiente acción. Otro problema muscular. Se fue llorando.
A falta de 10 minutos, el colegiado señaló otro penalti a favor de los maños por derribo a Vinícius. Esta vez, el brasileño fue el encargado de lanzarlo y el guión se repitió. Otra vez Jokin detuvo la pena máxima. Nahuel tuvo el empate en el tramo final, pero Ratón volvió a aparecer. Febas sentenció en el 88' en una contra que dirigió desde su propio campo.

FICHA TÉCNICA:
0-Barcelona B: Jokin Ezkieta, Palencia, David Costas, Tarín, Cucurella, Sarsanedas, Ruiz de Galarreta (Vitinho, min. 81), Aleñá (Dani Morer, min. 73), Carles Pérez, Nahuel y Marc Cardona (Abel Ruiz, min. 22).
2-Real Zaragoza: Ratón, Benito, Grippo, Perone, Ángel, Javi Ros, Febas, Zapater (Pep Biel, min. 64), Buff, Toquero (Alfaro, min. 80) y Vinícius (Pombo, min. 90).
Goles: 0-1, min. 39; Vinícius.0-2, min. 88; Febas.
Árbitro: Moreno Aragón. (Colegio madrileño). Amonestó a Benito (36'), Vinícius (56'), Aleñá (64').
Mini Estadi: 3.995 espectadores

Victoria de los maños ante el filial blaugrana y que le deja como tercer clasificado para disputar los play off de ascenso. El extremo, Jesús Alfaro, saltó al terreno de juego a falta de diez minutos con poco tiempo para demostrar sus cualidades.