R. Murcia 0-1 R. Granada
El Murcia se desinfla peligrosamente. La derrota ante el Recreativo Granada
no es casual. El equipo grana ha ido de más a menos en las últimas semanas, un
descenso en el rendimiento que ha llegado al mismo tiempo que las mentiras de
los Gálvez aumentaban de grosor. No hay nadie que le haya hecho más daño al
vestuario grana que su propio presidente, que a base de incumplimientos ha
dinamitado la moral de un vestuario que ayer volvió a explotar.
Si hace quince días ante el Talavera en la Nueva Condomina el Murcia ganó
solo por casta y coraje, una semana más tarde consiguió salvar un punto en la
Línea de la Concepción, en un partido que se le hizo largo y en el que se le
gastó la gasolina antes de tiempo. Y ayer, contra el Recreativo Granada, un
partido en el que el Murcia se terminó de desmoronar, los granas perdieron su
primer partido en esta Liga y se dejaron vencer por una crisis institucional
que les inunda la cabeza y también las piernas, y que ha terminado por
derrumbar su fortaleza.
Hasta Herrero, en un acto de valentía y honestidad, reconoció en la rueda
de prensa previa al partido frente al filial nazarí que el Murcia ya no entrena
igual, que no dispone de los medios necesarios y que ni él mismo puede exigir a
sus futbolistas como antes, ya que para ellos el solo hecho de ir a Cobatillas
cada día se ha convertido en una tortura. Y lo peor es que, más allá de
incumplir su enésima promesa, los Gálvez se ponen de perfil y ni siquieran se
atrevieron a acercarse a la Nueva Condomina a dar la cara. El palco, desierto,
demostró que la institución deportiva con vida más antigua de la Región está en
la UCI, en manos de unos gestores que no están a la altura y que ayer volvieron
a arremeter contra sus propios intereses, sacando de quicio a un equipo que
pintaba muy bien hace unas semanas, que jugaba con lucidez y que, a diferencia
de años anteriores, mostraba un carácter ganador y ofensivo que lo situaba como
el gran candidato a acabar como líder en el actual grupo IV.
Pero entre Víctor Gávez, su hijo Víctor Valentino, el secretario Roberto
Cases y el director y portavoz que no habla, Toni Hernández, se lo están
cargando todo. Con la ayuda previa de Miguel Martínez, Deseado Flores, Pedro
Contreras y Raúl Moro, todos ellos actores necesarios en este circo. Los
actuales gestores del club están dinamitando la autoestima de sus propios
jugadores y expoliando toda la ilusión que tenía la afición grana en este
equipo. Una afición que ya está cansada de padecer y de lidiar con dirigentes
que solo se dedican a socavar el prestigio de una entidad que se desangra y que
necesita un cambio ya; y no en el césped, sino en el palco.
No hubo plante, pero el ambiente estaba enrarecido. Los futbolistas
supieron una hora antes de que el colegiado señalara el inicio del choque que
los Gálvez tampoco iban a pagar ayer. Otro mazazo en toda regla. En los
primeros minutos de partido ambos equipos compartieron el protagonismo en el
juego. El choque arrancó con una ocasión para el Recreativo Granada. La defensa
del Murcia se fue abriendo conforme avanzaba Nacho Buil, que se probó con un
disparo desde el vértice del área que se fue ligeramente desviado. El equipo
grana contestó con un remate de cabeza de Hugo Álvarez que se fue desviado. Los
jugadores del Real Murcia siguieron apretando, aunque no consiguieron llegar a
la meta de Lejarraga con peligro hasta el minuto 15, cuando Dani Aquino disparó
desde fuera del área con peligro, encontrándose otra vez con el meta visitante.
Pero el filial del Granada fue equiparando los méritos con su rival y
defendiéndose con firmeza en los balones aéreos, el arma del equipo grana en la
recta final de la primera parte. El equipo de Morillas llegaba a la Nueva
Condomina necesitado tras dos partidos consecutivos perdiendo, pero no se le
notó el nerviosismo ni las prisas. De hecho, tejió una tela de araña en la que
se fue diluyendo el inicio espumoso del Murcia y demostró por qué fuera de casa
había sumado ocho puntos de quince, ganando en campos como el Cartagonova. Al
equipo grana se le notaba cansado, más en lo espiritual que en lo físico,
distraído con una situación institucional que está afectando a lo deportivo, a
un equipo que parece roto moralmente.
Por eso Herrero arrancó la segunda parte moviendo piezas, buscando
reactivar a sus futbolistas. Retiró a Manel y reforzó el centro del campo con
la entrada de Juanma Bravo. Pero al equipo grana le faltaba chispa y se notó a
los nueve minutos de la reanudación, cuando concedió una falta peligrosa en la frontal
de su área que Andrés García colocó en la escuadra derecha de la portería de
Mackay. Fue un disparo inapelable El equipo grana se enfrentaba a una situación
nueva: por primera vez en la temporada se encontraba por detrás en el marcador.
La clave del partido, a partir de ese momento, estaba en saber cómo
reaccionaría el equipo después de todos los problemas que asedian el día a día
del conjunto murciano. Para contrarrestarlo, el entrenador grana decidió meter
primero a Curto y minutos después hizo debutar a Chumbi como jugador del Real
Murcia tras casi 19 meses en el dique seco por varias lesiones graves.
El Murcia, tras una segunda parte en la que solo se acercó a la meta de
Lejarraga con un disparo lejano de Dani Aquino, afrontó la parte final del choque
con dos delanteros natos y apelando a su amor propio más que a un fútbol
organizado. Pero no había forma; el juego del Murcia era deslavazado. Se
volcaba sobre la meta granadina, pero dependía demasiado de la inspiración de
Julio Delgado. El Recreativo Granada apenas pasaba apuros y no se le notaban
excesivamente las grietas propias de un filial. Herrero, que retiró a Hugo
Álvarez, afrontó la parte final del choque con tres centrales y dos carrileros,
buscando más profundidad. Pero no hubo manera y a pesar de volcarse sobre la
meta rival perdió su primer partido de esta Liga.
Aunque lo único bueno de la jornada llegó al final, cuando la grada de la
Nueva Condomina ovacionó a sus futbolistas a pesar de la derrota y del mal
fútbol, reconociendo el calvario por el que están pasando y dándole fuerzas
para afrontar la próxima semana, que puede ser igual de terrorífica,
surrealista y desalentadora que las anteriores.
Real Murcia: Ian Mackay, José Ruiz, Hugo Álvarez
(Chumbi, min. 74), Charlie Dean, Nahuel, Sergi Maestre, Álex Corredera, Héber
Pena (Víctor Curto, min. 58), Julio Delgado, Dani Aquino y Manel (Juanma Bravo,
min. 45).
R. Granada: Lejarraga, Marín, Nacho Buil (Rubén
Sánchez, min. 71), Hongla, Héctor, Eliseo, Andrés, Jean Carlos (Paco, min. 80),
Neva, Yael y Morillo (Caio, min. 68).
GOLES: 0-1, min. 54, Andrés García.
ÁRBITROS: Daniel Yuste Querol
(Comité Valenciano). Auxiliado por Avella Escotto y Cánovas García Villarubia.
Mostró tarjetas amarillas a Eliseo, Jean Carlos, Hugo Álvarez, Caio y Paco.
INCIDENCIAS: Estadio Nueva
Condomina, jornada 11 del Campeonato Nacional de Liga en Segunda B. Terreno de
juego en malas condiciones. Ningún representante del actual Consejo de
Administración hizo acto de presencia en el palco y en las instalaciones del
estadio.
EL PÚBLICO: 8.033 espectadores
en el estadio grana. Cerca de 50 aficionados del Elche apoyaron al Real Murcia
desde la grada lateral.
Derrota del Murcia en
casa ante el filial granadino que rompe su imbatibilidad esta temporada donde
están pasando verdaderos problemas por la situación económica del Club y que
está afectando al equipo. El extremo onubense, Jesús Alfaro, sigue con su recuperación de cara a estar dentro del
plazo previsto de seis semanas.